En el origen de la estructura del lenguaje

Los lenguajes naturales tienen por objeto ser eficiente, pero también están limitados por la carga cognitiva

Escuela Internacional de Estudios Avanzados (SISSA)

Sujeto, verbo, objeto: una tríada que, en el discurso hablado (así como por escrito) pueden ser dispuestos en diferentes posiciones (seis, en principio) aunque en la gran mayoría de los idiomas del mundo, el 86%, que se presentan en dos formas: SVO ( “Johnny come el plátano”) y SOV ( “Johnny las come el plátano”). En particular, este último es el más común y la literatura científica apoya la hipótesis de que se trata de una forma básica, tal vez los primeros en salir cuando nace un nuevo sistema de lenguaje o de comunicación. Para respaldar esto es el hecho de que a lo largo de la historia muchos idiomas han pasado de SOV a SVO, pero nunca a la inversa.

Lo que determina específicamente la preferencia por la SVO en un lenguaje más SOV? Esa fue la pregunta planteada por Hanna Marno, un investigador de la Escuela Internacional de Estudios Avanzados en Trieste (SISSA). El estudio de Marno y otros colegas SISSA (Alan LANGUS y profesor Marina Nespor), así como sus colegas de la Universidad de Medicina de Teherán y el Instituto de Investigación en Ciencias Fundamentales de Teherán ha sido publicado en los journalFrontiers de Psicología.

Más detalladamente …

“Partimos de la hipótesis de que a medida que cambian las lenguas, se mueven hacia una mayor eficacia de la expresión y en el camino tienden a grammaticalize más y más, es decir, frases pueden contener estructuras más complejas. Sin embargo, hay un elemento que se opone a este crecimiento: el límite de la carga computacional que nuestro sistema cognitivo es capaz de soportar “, explica Marno.” Es el equilibrio entre estos dos “fuerzas” opuestas que hace que las lenguas SOV menos apetecible cuando la gramática se convierte mas complejo.”

En lenguajes que usan el orden SOV, es necesario el uso de “marcas”, es decir, partículas pequeñas unidas a los sustantivos para aclarar su función dentro de la oración. Estas partículas se añaden a la carga de cálculo, sin embargo, a favor de transición a la forma SVO, que no utiliza estas marcas.

Sobre la base de esta hipótesis, ya partir de una serie de experimentos realizados con anterioridad en SISSA en 2010, Marno y sus colaboradores prepararon una serie de nuevas pruebas. En los experimentos originales (realizadas por Alan Langus y Marina Nespor), dos grupos de sujetos (uno habla italiana, una lengua SVO, y otro habla turca, una lengua SOV) tuvo que comunicar mensajes utilizando el lenguaje gestual inventaron. Una clara preferencia por la forma SOV emergió, sin importar el idioma de origen.

“La hipótesis de que si hacemos la tarea de los participantes más fácil aligerando la carga cognitiva de la tarea lingüística, se podría observar una preferencia por la forma SVO.” Para ello, Marno y colleauges, en lugar de tener los sujetos inventan sus propios gestos, les enseñó en su lugar durante un período de entrenamiento antes del experimento real (también usando dos grupos, uno habla italiana, la otra, persa). “Aliviado de la tarea de tener que inventar su léxico, los sujetos fueron capaces de concentrarse en la expresión del lenguaje espontáneo y, como esperábamos, eligieron el orden SVO.”

“Este es un buen resultado”, concluye Marno. “En él se explica un aspecto importante de los mecanismos de cambio de idioma.”

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